¿Por qué aprender portugués no es tan fácil como parece para un hispanohablante?

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El interés en el aprendizaje del portugués ha ido aumentando en los últimos años de manera proporcional y es que los trabajadores ven en este idioma una posibilidad de empleo al viajar a los países en los que el portugués es la lengua vehicular. Lejos de hablarse única y exclusivamente en el país vecino o en Brasil, el portugués también está presente en países como los denominados PALOP, países africanos de lengua oficial portuguesa, en los que se incluyen naciones tan grandes e interesantes, ya sea en lo económico o en lo turístico, como Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe o Guinea-Bissau. Además de en África, también encontramos el uso del portugués como lengua vehicular en zonas tan lejanas como Timor o Macao, conocida en la actualidad por ser la nueva capital del juego, y que durante más de tres siglos perteneció al Imperio Portugués, siendo un lugar de reclusión e inspiración para grandísimos autores de literatura portuguesa.

El motivo de que el portugués se hable en lugares tan dispares es simple: Portugal fue una gran potencia dentro del campo de los descubrimientos, pues tenían una de las mejores escuelas de “pilotos”, nombre que se les otorgaba a los capitanes de barcos. En la actualidad, el portugués es una lengua hablada por 217.000.000 millones de personas, siendo la tercera lengua con alfabeto latino más hablada del mundo tras el español y el inglés. Debido a esto, su aprendizaje nos puede permitir comunicarnos con una enorme cantidad de personas, pero para ello necesitamos adquirir unos conocimientos que, por la proximidad que existe entre España y Portugal, puede llevarnos al grave error de pensar que es una lengua fácil, similar al castellano y que hablando se entiende la gente,  pero en realidad no es así.

Uso del portugués en el mundo.
Uso del portugués en el mundo.

Las diferencias fonéticas y la gran cantidad de “falsos amigos” que hay en el léxico, dificultan más de lo previsto la comunicación entre lusos e hispanos. Los únicos habitantes de la parte castellana de la península que tienen más facilidad para relacionarse con sus vecinos del sur son los gallegos, algo que no sorprende, pues el gallego y el portugués provienen de la misma lengua, tienen un mismo origen y pese a llevar años separados por una frontera, la pasada unión sigue latente entre ambos idiomas. Hasta hace no mucho tiempo, los gallegos seguían utilizando la -NH- para representar el sonido de la Ñ y la -LH- para el sonido de la doble LL, entre otros muchos aspectos. Con todo, en este artículo nos centraremos en la comunidad ibérica en general, destacando ciertas características que dificultan la enseñanza y el aprendizaje de la bella lengua de Camões, Eça de Queirós o Pessoa, autores dentro del canon de mejores escritores de la historia de la literatura.

En cuanto a la fonética, hay muchas diferencias de raíz etimológica que han tenido su repercusión en el castellano actual o moderno y en el denominado Portugués Padrão (forma en la que se denomina al portugués estándar). Un ejemplo de ello es la oposición de la B/V, cualquier hispanohablante sabe que en el castellano no existe una diferencia fonológica entre estas dos letras, sino que se pronuncian igual. Entonces, ¿por qué se sigue usando B o V si no se oponen? Pues muy simple, los gramáticos clásicos castellanos decidieron ponerlo de la misma forma a como aparecían representados en el étimo latino, es decir, si en latín la palabra era con B, quedaba B, mientras que si era con V, se mantenía con V.

El caso del portugués es más complejo, pues sí hay una diferenciación entre estas dos consonantes. Sin profundizar mucho en el tema ni utilizar los símbolos fonéticos podemos explicar que la B es B a la manera castellana (oclusiva bilabial sonora) y la V algo así como una F (fricativa labiodental sonora, en palabras técnicas). Para que un español sepa si una palabra es con B o con V solo tendrá que afinar el oído, en cambio para un portugués… no le quedará otra que recurrir a una lista interminable de palabras y memorizarlas.

Otro aspecto fonético que hará que se nos salga la garganta fuera, será la correcta entonación de la doble erre, RR, ya que los portugueses la pronuncian algo así como a la francesa , como si fuese una GR del castellano. Otro ejemplo consonántico que puede hacernos querer tirar los libros de portugués y volver a cruzar la frontera es el entender (y pronunciar) los sonidos pertenecientes a las letras Ç, Z, y C, ya que todas ellas se pronuncian como si fuese una S del castellano.

En las vocales también se encuentran problemas, ejemplo de ello son palabras como AVÔ y AVÓ. En la primera palabra, AVÔ, nos referimos a abuelo, mientras que el femenino es AVÓ. Al no tener el acento circunflejo en castellano ^, un español podría quedarse boquiabierto y sin decir ni pío al tener que tratar de hacer la diferencia, y es que esta cuestión es una de las más complejas que hay en el portugués para una persona no nativa, el saber pronunciar la vocal abierta o cerrada.

Lo mismo ocurre con las conocidas terminaciones en -ão y -õe.  En ellas el acento representa una marca de nasalidad que tiene su origen en la escritura romance y que se hace evidente en palabras como hermano en castellano o IRMÃO en portugués, la à simplemente representa esa N.

Precisamente, con las anteriores terminaciones también se presenta otro problema, el de las formaciones del plural, pues en portugués no hay tan pocas normas como en castellano para la creación del plural, ya que mientras en la lengua de Cervantes se crea añadiendo -S o –ES, en portugués podemos encontrarnos con: -S, -ÕES -, ÃES, -ÃOS, -IS, -EIS, o -NS. Casi nada…

Fuente: quieroaprenderidiomas.comAdemás de algunos aspectos fonéticos y morfológicos como los anteriores, también nos encontramos con dificultades de otra índole, como son la sintaxis o los verbos, que son tan irregulares como en el castellano. Buena prueba de ello es el verbo TRAZER, traer en castellano, que tiene alteraciones mórficas como TRAGO (presente), TROUXE (pretérito) o TRAREI (futuro).

Además de lo anteriormente dicho, el vocabulario también es complejo, puesto que hay muchas palabras que existen tanto en el castellano como en el portugués pero que, lamentablemente, en vez de ser una ventaja, son un inconveniente que nos puede hacer quedar mal delante de nuestros vecinos. Algunos de los más graciosos ejemplos son, ESPANTADO, que en portugués tiene el significado contrario al que se le da en castellano, lo mismo ocurre con EXQUISITO, que en castellano significa algo fuera de lo común, algo extraordinario, pero en portugués significa algo raro, por lo que si un camarero español le pregunta a un comensal portugués si la comida está exquisita, el portugués seguramente le responda que no, a no ser que esté en un lugar de cocina creativa y realmente esté degustando un plato poco común.

Otros ejemplos serían ACORDAR, (levantarse en portugués), APAGAR (borrar en portugués), BALCÓN (mostrador en portugués), BOCADO (un cacho en portugués) y la lista sigue y sigue, por lo que si queremos disfrutar de todo lo que nos puede ofrecer la lengua portuguesa debemos centrarnos, no confiarnos y dedicarle el tiempo que merece a una lengua tan interesante e internacional, para poder usarla como es debido.

Até outra vez!

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Staff
Redacción quieroaprenderidiomas.com