El Camino de Santiago, y la práctica de idiomas

Un lugar perdidoEl Camino de Santiago es una ruta religiosa, de eso no hay duda, pero como muchos saben, la gente lo recorre por muchos motivos, desde para ponerse un poco en forma hasta para evadirse de alguna situación de estrés o previo a comenzar un etapa vital diferente. El caso es que cada vez son más los que se aventuran por las tierras del norte de España camino de Santiago de Compostela.

Bien, en este artículo no pretendo adentrarme en la mística o devoción religiosa, sino en cómo, además de disfrutar del propio camino, yo he encontrado una forma de practicar idiomas.

La primera vez que hice el Camino de Santiago fue en septiembre de 2004: una tramo no muy largo, de León a Santiago. En aquella ocasión había extranjeros haciendo el camino, pero no eran mayoría. Siete años después, en 2011, decidí que era momento de lanzarme a la aventura por los caminos del norte y esta vez, hacer el camino completo, el que llaman Francés. Aunque tenía pensado empezar en San Jean de Pied de Port, finalmente lo hice en tierras navarras, en Roncesvalles, salvando la etapa de los Pirineos.

Albergue Manjarín
Albergue Manjarín, todo un clásico

Nada más empezar, entré en contacto con dos paisanos de Madrid, de la zona de Alcalá de Henares. Pero al segundo día, ya empece a conocer a gente de otros países. El primero con el que tuve una buena charla fue un muchacho de Burkina Faso, que llevaba unos meses en Valencia y hacía su primer camino. Detrás de mi oía a un grupo de italianos. Más adelante, un pareja teutona, dos holandeses a mi derecha y un fraile ecuatoriano a mi izquierda. Interesante ¿verdad?

Fue en aquel momento cuando decidí darle un sentido más a mi segundo camino y aprovechar toda aquella Torre de Babel para conocer gente de otros países y, porqué no, practicar inglés, que es el idioma que utilizan unos y otros foráneos para comunicarse entre ellos y con los locales.

En las primeras jornadas, al menos en el ritmo que yo llevaba, la mayoría de los foráneos eran centro y norte europeos: eslovacos, húngaros, holandeses, belgas, irlandeses, alemanes y también del otro lado del charco, como los norteamericanos. La comunicación era básicamente en inglés y hubo días en los que exceptuando el contacto en castellano que tenía con camareros o propietarios de los albergues, me comunicaba sólo en inglés…días enteros hablando casi todo el día en inglés.

Ya a mitad del Camino, a partir de Burgos más o menos, hubo una gran afluencia de italianos que desde años se pasean por el norte aprovechando periodos vacacionales. Para los amantes del idioma itálico, toda una experiencia para practicar el italiano.

Bosque de Eucaliptus Camino de Santiago

Durante el resto del camino, al menos hasta llegar a O Cebreiro, Galicia, donde la afluencia de españoles es mayor, conocí a tanta gente y de tantas nacionalidades. Un mes, 30 días andando, reflexionando, algún espacio para la meditación y sobre todo, conociendo a mucha gente de muchos lugares. El Camino se puede hacer por muchas razones, y no está de más que una de ellas sea la de practicar tu idioma preferido.

Si tienes unas semanas libres, quieres cambiar de tipo de vacaciones, necesitas un “break” de la rutina y quieres practicar idiomas, no te lo pienses, “The way”, como le llaman los anglosajones es una oportunidad excelente.

 

Staff
Redacción quieroaprenderidiomas.com

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